COMENTARIOS

Olga Nájera-Ramírez
5 de Abril, 2011

Hacer este documental ha sido una experiencia extraordinaria y gratificante. Desde que comencé en la danza folklórica, siempre tuve un profundo deseo de aprender más sobre este género de danza. Cuando conocí a Rafael Zamarripa en 1976, la profundidad de su conocimiento y su talento tan vasto me inspiraron a seguir mi interés por la danza. En el año 1978, me inscribí en el programa de danza que el maestro Zamarripa dirigía en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara.

Este documental significa otra contribución al escaso, pero creciente, estudio de la danza folklórica. Mi objectivo al hacer este documental era contar la historia de la danza folklorica y y fomentar la apreciación por este género artístico. Decidí enfocarme en Zamarripa porque es uno de los pocos maestros de danza que tiene un profundo e íntimo conocimiento sobre el desarrollo transnacional de la danza folklórica.  Por lo tanto, consideré que un documental era la mejor manera de capturar la historia de Zamarripa: sus recuerdos, experiencias y proceso artístico. Asimismo sabía que por medio de una película, esta valiosa información sería accesible a una audiencia más amplia. Hasta la fecha, no hay otra película sobre este tema.

 

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